lunes, 11 de mayo de 2009

Verla.

Mirar un atardecer,
treparse a un arbol,
andar descalzo,
reir y que llueva,
acostarse en el pasto,
sumergirse en el agua,
comer el último pedazo.
Si hicieramos una adición de estas cosas,
creo que ni se compararían con,
la resaca de verla a ella sin que se de cuenta.

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