Aunque solo qise suplicar un poco, me arrodillé y le lloré, rogué y lloré.
Pasó el tiempo, esas dos semanas parecieron años. Los celos, ya eran parte de mi rutina, llegué a pensar cosas ilógicas. Decidí dedicar mi vida a encontrar un poruqé. Perdi mi trabajo, mi salud, midignidad.
La muerte no llegaba.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)









No hay comentarios:
Publicar un comentario