miércoles 18 de marzo de 2009

concluimos.

Pasaron tres siglos ( dos meses) y nada anormal sucedía.Una noche la vi salir de su apartamento. No se qe fue, pero creo qe su aire de seguridad y pasión, me dieron las pistas qe, estaría yendo a ver a un hombre. Tal vez la deducción solo se redujo al oler su perfume y al encandilarme con su pelo. A llegar a una familiar esquina, ella se detuvo y esperó. Una hora más tarde, un hombre oscuro y soberbio se divisó. Algo familiar tenía su andar. Una caricia incompleta intentó ella. No demoré en darme cuenta, que el hombre se complacía en verla sufrir y amar al mismo tiempo. No podía concebirse alguien más vil y detestable.
Luego caminaron, el rumbo qe ellos tomaron no me sopredndió.
La luz de aquel bulevar le dió en la cara,me alcancé a ver. Yo mismo, pero antes. Una risa de ese antiguo yo, se mezcló con una mirada, qe sentí identificada. No podía soportarlo. Pensé en cruzar la calle y golpearme, pero no me anime. Quise gritarme a mi mismo, ordenarme que deje tranquilo a aquella muchacha, pero no supe como decirlo, pues el imperativo no tiene primera persona. De repente, casi sin quererlo, me retiré, pasé por enfrente de ellos ( nosotros), ella no me vió, pero yo si me vi.
Al final del todo, la muerte si había llegado.

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